¿Por qué me comparo con los demás y siempre pierdo?
Pierdes porque comparas tu interior con su exterior — tu miedo y tu duda contra su superficie editada. Dile la envidia a Dios en voz alta en vez de disfrazarla de juicio; nombrada, se encoge. Luego pide dos cosas: lo suficiente para tu propia vida y la capacidad de alegrarte de verdad por otro, que es una destreza, no un humor.
La antigua enseñanza es sameaj bejelkó — alegrarse de la propia porción; rico, dice, es quien está contento con lo suyo.
De las fuentes «Guarda silencio ante el Señor y espera en Él; no te irrites» — Salmo 37