¿Cómo dejo de envidiar lo que otros tienen?
Di la envidia en voz alta en vez de disfrazarla de principio. Nombrada, se encoge; sin nombrar, se vuelve desprecio y empieza a llamarse juicio. Luego pide dos cosas: lo suficiente para tu propia vida, y la capacidad de alegrarte de verdad por otro. Ayuda recordar que comparas toda tu vida con la superficie visible de la suya — no tienes idea de cómo son sus noches.
La tradición estima la histapkut — suficiencia, contentamiento: no poseer poco, sino el arte más difícil de saber cuándo lo que tienes basta.
De las fuentes «No temas cuando se enriquece alguno… porque al morir nada llevará» — Salmo 49