¿Cómo oro para concebir sin desesperar en la espera?
Pide directamente, y permítete el duelo cada mes que debes volver a pedir. Esperar no es pasividad ni un veredicto sobre tu fe. No dejes que nadie te diga que una mejor actitud ya habría funcionado — eso es crueldad disfrazada de piedad. Di en voz alta el deseo y el agotamiento. Pide el hijo, y la fuerza para seguir viviendo una vida mientras tanto. Ambos caben en una sola oración.
La palabra de la tradición es pekidá — un ser recordada: así se habla de Sara y de Ana, largamente esperadas y luego recordadas.
De las fuentes «Hace habitar en familia a la estéril, gozosa por ser madre de hijos» — Salmo 113